Malamute de Alaska

Descripción
El Alaskan Malamute (o Malamute de Alaska) es un perro originario de la zona ártica, una de las razas más antiguas dentro de los perros de trineo. Se trata de un perro con una apariencia muy potente, fuerte, bien musculado. Es capaz de cargar con pesos muy considerables (hasta 20 kg) durante decenas de kilómetros.

Su presencia, siempre con la cabeza erguida, le dota de un cierto aspecto imponente que, sin embargo, no está reñido con un carácter afable y juguetón con sus dueños, aunque da la impresión de ser un perro muy serio a todo aquel que no conoce la raza.

Aspecto
Se trata de una raza muy antigua, de las primeras razas de perros de trineo. El Alaskan Malamute era criado por una tribu de inuit llamada mahlemiut. El significado de la palabra mahle es desconocido, pero se sabe que miut significa "pueblo de". Por tanto se puede interpretar mahlemiut como pueblo de Mahle. Siguiendo la fonética inglesa, la dicción se transforma luego en Malamute. La zona habitada por el pueblo de los Malamute era la denominada del Kotzebue Sound, un territorio comprendido entre dos grandes ríos: el Kobuk y el Noatak. Los hombres y mujeres de la tribu de los mahlemiut (Malamute) eran muy apreciados entre las demás tribus inuit por su coraje, su orgullo y su habilidad en la caza y en la pesca. Estos perros eran famosos por su belleza y por sus características de fuerza y resistencia, que hacían de ellos óptimos elementos para el tiro. Eran, en general, más grandes y potentes que los demás perros nórdicos, con aspecto similar al lobo y grandes y suaves colas llevadas sobre el dorso. Testigos de la época cuentan que entre 1870 y 1880 aproximadamente, los caribúes, por razones inexplicables, cambiaron sus habituales recorridos migratorios quitándoles así a las tribus Malamute una importante fuente de sustento. En estas condiciones las familias ya no podían permitirse mantener grupos de perros formados por más de dos o tres ejemplares: testimonios de la época hablan de hombres, mujeres e incluso niños que ayudaban a sus perros a tirar de los trineos. En esta situación la población comenzó a disminuir y la misma suerte corrieron sus perros.

Su capacidad para soportar pesadas cargas se pone de manifiesto cuando es elegido para realizar expediciones al círculo polar, como las dos que realizó el Almirante Byrd. También fueron utilizados como perro de rescate de heridos en la segunda guerra mundial.

Temperamento
Se trata de un perro con orígenes muy antiguos, que ha sido muy poco modificado desde su procedencia del lobo. ¿Quiere eso decir que es agresivo? Ni mucho menos. Si bien su aspecto y altivez pueden impresionar al observador externo, se trata de un perro juguetón (cuando se le anima a ello), infinitamente fiel hacia su amo y con un gran instinto protector hacia los niños.

Entonces, ¿por qué esa mención a su procedencia del lobo? Muy sencillo: es un animal que adora los espacios abiertos. Por su procedencia, es feliz viviendo al aire libre y, si se le encierra tras un cercado, es bastante probable que trate de buscar una forma de escapar. Y si dicha posibilidad existe, que no haya duda de que un Alaskan Malamute la encontrará, además que son perros muy liberales y no perderán una posibilidad de salir en busca de un aventura y una carrera. Por otro lado, la timidez no suele ser una buena señal en un Alaskan. Afortunadamente, es un rasgo bastante extraño en esta raza, pero debe vigilarse pues pueden llegar a ser peligrosos.

Por encima de todo, el Alaskan Malamute es un perro noble, sin doble cara. Si el perro debe trabajar, trabajará hasta caer exhausto. Si es momento de juegos, jugará como si fuese un cachorrito. Y nunca guardará rencor hacia su amo, incluso si éste no le trata de la forma más adecuada.

El Alaskan Malamute es un perro de exterior, que necesita mucho movimiento y espacio. Es un perro de gran actividad, con una enorme capacidad para fugarse, lo que obliga a tener cercados sin fallos, pues el activo cerebro del Alaskan encontrará o hará un resquicio para huir. Por otro lado, dada la forma de vida esquimal y nómada y compartiendo todo, no es una raza de protección, pero sí deberá de alertar ante cualquier peligro, por lo que puede ser un buen perro de alerta, que avisará a su dueño de algo extraño con esa voz suya tan propia que es la combinación de aullido y ladrido. Que quede claro que no es un perro para guardia y defensa; no es ladrador y considera en general a todos los hombres como amigos.

Como consecuencia de su antigua vida, es un perro con fuerte instinto de manada y de jerarquía, lo cual origina frecuentes agresiones con otros animales. Además, los machos son muy competitivos y agresivos con otros machos, por lo que no pueden alojarse juntos. Si va a tener un Alaskan en un piso, las hembras son mucho más manejables y obedientes, y dentro de la casa estorban poco y se evitará las peleas con otros perros en sus paseos diarios. Esta raza adora la compañía de la gente, y tiene unas enormes dosis de lealtad, cariño y disposición al trabajo, los que hacen del Alaskan un buen perro casero. Es increíblemente cariñoso con los niños, hasta con los desconocidos, y les encanta acompañarlos a todos lados. Debido a su independencia, lo que es una seguridad para sí mismo y para su amo en el tiro de trineo, el Alaskan tiene fama de cabezota intratable entre la gente que no lo conoce o no se ha tomado el tiempo para entender esta raza.

Son perros increíblemente sensitivos, enormemente afectivos y humorísticos. Sí, sí ven bien, esta raza tiene más de comediante que ninguna otra del mundo canino. Por otro lado, el Alaskan es un perro poderoso, y lo sabe. Equilibrado y muy resistente tanto física como psicológicamente, es un perro con una inteligencia innata extraordinaria. Rápidos en aprender, poseen reflejos agudos y a la vez se arman rápidamente. Existen Alaskan campeones de obediencia trabajando con ciegos, y cuando no tiene que trabajar jugarán y harán fiestas y payasadas a su amo.